sábado, setiembre 15, 2007

Historia de la Gastronomía Peruana – Cocina Limeña - Las Recetas


Los Chicharrones



"Habiéndose fundado Lima en 1535, en 1536 la primera carne de Castilla que se pesó en la carnicería de la ciudad fue la de puerco" nos cuentan las crónicas de Bernabé Cobo.

El cerdo lo trajeron los españoles, y los indígenas lo bautizaron como cuchi. Se adaptó rápidamente y se introdujo en numerosos potajes autóctonos, mestizándolos: La Carapulca, los tamales, los adobos, las salchichas, los jamones serranos, el *Cuchikanka, entre otros.

Los Chicharrones son parte importante de nuestro menú y se hacen con diversas recetas en cada región, en la que le añaden productos de la zona. En Huaraz se sirven con *mote, papas y camotes, salsa de cebollas y *muña. En Huancayo se preparan con aliño de ají y se le llama Chicharrón colorado. En Lima se sirven con camotes fritos y Salsa criolla y se acostumbraba servir en los desayunos dominicales.

Originalmente, los chicharrones se hacían para extraer la manteca. Se preparan cortando la grasa de cerdo en trozos pequeños, luego se ponen en un perol con sal, agua y se le agrega algunas porciones de carne. Pero en realidad, el llamado chicharrón, era la parte de la grasa, frita, que había destilado toda su manteca, la que se colaba y se guardaba en latas especiales.



*Chicharrones de Cerdo


Tiempo de preparación: 15 Minutos
Tiempo de cocción 45 Minutos


Ingredientes:

1 1/2 Kilo Carne de Chuleta o costillar de cerdo
1 1/2 Kilo Grasa de cerdo
1/2 Cuchda. Pimienta
1/2 Kilo Papas amarillas
1/2 Kilo Camotes
Sal

Preparación:

1- Cortar la carne en ocho trozos y la grasa en daditos menudos. Sazonar con sal y pimienta.

2- Colocar en una paila gruesa, de preferencia de cobre y cubrir la carne con agua fría. El agua debe quedar tres centímetros más arriba.

3- Tapar y dejar cocer hasta que el agua desaparezca, entonces se empezará a freír en su propia manteca. Ir retirando la carne que esté dorada, hasta terminar.

4- En la misma grasa se echan las papas y los camotes pelados, crudos y cortados por la mitad, cociéndose a fuego lento hasta que estén blandos y dorados.

Servir con Salsa criolla de cebollas.

Glosario

*Cuchikanka, Cerdo asado en una sola pieza
*Mote, Maíz seco cocido
*Muña, (Minthostachys setosa [Briquet]) Planta autóctona de los Andes peruanos de propiedades curativas, conocida también como menta andina


Salsa Criolla de Cebollas


Tiempo de preparación: 15 Minutos

Ingredientes:


2 Cebollas rojas
1 Ají Amarillo o Limo
1 Cuchda. Perejil picado
1/2 Cuchta. Pimienta molida
2 Limones
2 Cuchdas. Aceite de oliva
Sal


Preparación:


1- Picar la cebolla a la pluma, muy finamente y lavarla bien en abundante agua fría, luego pasarla a un colador para escurrirla.

2- Colocarla en un tazón y agregarle el ají picadito, perejil, pimienta, jugo de limón y aceite.

3- Agregar la sal sólo al momento de servir, para que no se marchite la cebolla.


*Del libro de la autora Cocina Limeña


Gloria Hinostroza 15/09/2007

lunes, setiembre 10, 2007

Historia de la Gastronomía Peruana - Cocina Limeña - Las recetas –

El Escabeche


El Escabeche es de origen árabe, (assukkabag) y fue traído por los españoles y sus sirvientas moras.

Fue además una forma de conservar las carnes y pescados debido al vinagre y azúcar que lleva.

Al introducirse en nuestra culinaria se mestizó con ají, camote o apichu y carnes de estas tierras como la de pato (ñuñuma), o huallpa (gallina), aves muy apreciadas en el antiguo Perú.

En la Colonia se hacía Escabeche de Camarones que se acompañaba de Causa.



*Escabeche de Gallina o Pollo


Tiempo de preparación: 20 Minutos
Tiempo de cocción: 2 1/2 Horas


Ingredientes:

1 Gallina de 2 1/2 kilos aproximadamente
2 Naranjas de jugo
30 Gramos Ajos pelados
1/2 Cuchda. Pimienta molida
1/2 Cuchda Cominos molidos
2 Vasos Vino blanco seco
1 Kilo Cebollas rojas chicas
1 Taza Vinagre tinto
1 Taza Aceite vegetal
4 Hojas Laurel
2 Camotes
2 Huevos
4 Aceitunas
4 Ajíes amarillos frescos
2 Ajíes panca (rojos secos)
1 Taza Aceite vegetal

Preparación:

1- Limpiar bien la gallina, secarla y sazonarla con sal, pimienta, cominos, jugo de naranja y cáscara rallada, 1/4 taza de aceite y los ajos que se colocan sólo en la cavidad del abdomen.

2- Poner en una asadera con el vino y hornear a 180 grados por 2 1/2 horas. Enfriar y deshuesar cortando alrededor de la pechuga. Separar las piernas y cortar por debajo para sacar los huesos sin romper la carne. Desglasar la fuente con un poco de caldo, colar y reservar este jugo.

3- Aparte, cortar las cebollas en cuartos y ponerlas a saltear, junto con los ajíes cortados grueso en juliana. Agregar dos cucharadas de ajos picados, así como el ají panca que se habrá soasado, remojado y licuado; la pimienta, los cominos y el laurel.

4- Entonces agregar el vinagre y dejar cocer, hasta que las cebollas se vean trasparentes. Mezclar con el jugo del ave.

5- Poner en cada plato la carne cortada en tajadas finas, a un costado la salsa, huevo duro, aceituna, una tajada de camote sancochado y hojas de escarola.

*Del libro de la autora Cocina Limeña

Gloria Hinostroza 10/09/2007

viernes, setiembre 07, 2007

Historia de la Gastronomía Peruana - Cocina Limeña - Las recetas –


La Papa a la Huancaína

La Salsa a la huancaína es sencilla y deliciosa. Se hacía antiguamente moliendo el ají amarillo -limeño- en la piedra del batán con el queso desmenuzado, requesón, yemas duras ralladas, aceite y unas gotas de limón. Se podía servir sobre bolitas de Causa o rodajas de papa sancochada.
Hubo antiguamente una salsa de ají con queso cortado en daditos que se comía con papas amarillas y que es nombrada por don Ricardo Palma en sus Tradiciones.
En la actualidad se hace en licuadora, donde se muelen todos los ingredientes hasta obtener una crema.
Se cuenta que esta salsa fue inventada en Lima por una dama huancaína que usó ají amarillo limeño como base para este plato.
Las Papas a la Huancaína se han convertido en uno de nuestros platos más populares que se puede hacer en un restaurante de lujo o en una fonda, en casas de altas esferas sociales o en los asentamientos humanos.

*Papa a la Huancaína Moderna

Tiempo de preparación: 20 Minutos
Tiempo de cocción: 30 Minutos

Ingredientes:

8 Ajíes Amarillos frescos
4 Dientes Ajos pelados
400 Gramos Queso fresco serrano o Requesón
1 Taza Aceite vegetal
1 Taza Leche evaporada
2 Huevos
4 Aceitunas de botija
8 Galletas de soda
3/4 Kilo Papas
1 Lechuga
Sal

Preparación:

1- Limpiar de semillas los ajíes, cortarlos y saltearlos en un poco de aceite, junto con los ajos enteros.
2- Poner en la licuadora esta preparación y agregarle el queso, aceite, leche y galletas, batiendo hasta que quede una crema.
3- Servir sobre papas sancochadas cortadas en rodajas o torneadas, decorando con huevo duro en rodajas, aceitunas y hojas de lechuga.


*Del libro Cocina Limeña de la autora

Gloria Hinostroza 07/09/2007

miércoles, setiembre 05, 2007

Historia de la Gastronomía Peruana - Cocina Limeña – Las recetas - El Cebiche




"La comida, así como todo cuanto rodeaba al antiguo peruano era sentida como algo viviente. Entre ella y el hombre se siente una afectuosa relación, casi de persona a persona."

Arturo Jiménez Borja.

Los antiguos peruanos, adoraron a las fuerzas de la naturaleza y sus dioses estuvieron íntimamente ligados a la producción agropecuaria.

Cochamama o Mamapukya era la Diosa de las aguas, mares, ríos, lagunas y manantiales. Mamapacha, la Madre Tierra. Mamakilla, la Luna, era venerada en la costa, mientras en la sierra fue Inti o Padre Sol, quien los protegía.

Los pescadores veneraron a Urpay Huachac o Si, la Diosa de los peces, quien tenía su templo en Pachacamac donde poseía un estanque con todas las variedades de peces de nuestras aguas. Cuando salían de pesca la invocaban colocando en sus embarcaciones plumajes de aves marinas.

El pescado se consumía fresco, así como seco y salado. Se preparaba en kanka o asado, envuelto en hojas y cocido a la brasa o en chupes o challuachupi, así como en rokros o ajiacos. Por Francisco de Xerez, secretario de Pizarro e historiador de la conquista del Perú, se sabe que carnes y pescados se maceraban en jugos de frutas ácidas (tumbo) o vinagre de chicha y se comían crudos en lo que sería el cebiche prehispánico.

En la actualidad el Cebiche es el plato nacional más conocido y practicado en el mundo. Se ha definido en sus ingredientes, reemplazando los jugos de frutas por el *limón ceutí o sutil que nos trajeron los españoles y que alcanza su mejor calidad en los valles de Piura. Se sazona con ají *limo o *arnauchu y se perfuma con culantro y perejil.


*Cebiche Limeño de pescado



Tiempo de preparación: 30 Minutos
Tiempo de cocción: 15 Minutos


Ingredientes:

1 Kilo Filete de pescado *(Corvina, Lenguado, Cojinova u otros)
1 Choclo tierno
1 Camote
150 Gramos Azúcar
20 Limones
4 Ajíes *Limo de colores variados
4 Ramas Perejil
4 Ramas Culantro
1/2 Cuchta. Pimienta molida
4 Dientes Ajos pelados
1 *Rocoto rojo
1 Cebolla roja
4 Hojas Lechuga criolla


Preparación:

1- Cocer el choclo con dos cucharadas de azúcar, unos granitos de anís y jugo de un limón. Poner también a cocer el camote con media taza de azúcar y una cucharada de sal.

2- Limpiar y cuadrar perfectamente el pescado reservando los recortes. Cortar luego los filetes en dados de dos centímetros.

3- Sazonar los dados de pescado, con sal, la mitad de la pimienta, los ajos, el ají limo, el perejil y culantro picados muy finos.

4- En un tazón aparte sazonar igualmente los recortes reservados con sal, pimienta, ajos y ají.

5- Dejar reposar diez minutos para agregar el jugo de limón en la preparación de recortes, que debe ponerse blanca.

6- Poner en la licuadora los recortes preparados y batir brevemente en baja velocidad. Colar para extraer el jugo lechoso o "leche de tigre" que se le agrega al cebiche. También se puede suavizar agregándole un cuarto de taza de caldo concentrado de los huesos de pescado.

7- Poco antes de servir, agregar el jugo de limón a los dados de pescado, así como "la leche de tigre".

8- Cortar la cebolla en pluma muy finamente. Lavarla sin estrujar con abundante agua fría y escurrirla. También se puede preparar la cebolla sacándole 3 ó 4 capas antes de cortarla y en ese caso no se lava. Cortar también el rocoto en rodajas, sin las semillas.

9- Servir el cebiche poniendo encima un poco de cebolla, bañarla con el jugo, colocar una tajada de rocoto y acompañar con una rodaja de camote, el choclo desgranado y la lechuga.

Glosario:

Limón sutil (Citrus aurantifolia)
Ají arnaucho (Capsicum conicum Mey.)
Ají limo (Capsicum sinense)
Tumbo serrano (Passiflora mollissima)
Cojinova (Gin hirasu)
Corvina (Argyrosomus regius)
Lenguado común (Solea solea, Solea vulgaris)
Rocoto (Capsicum pubescens)


*Del libro de la autora Pescados y Mariscos (Premio Gourmand 2004 - Best Fisch and Seafood Book)

Gloria Hinostroza 05/09/2007

lunes, setiembre 03, 2007

Historia de la Gastronomía Peruana – Dulcería y Pastelería Peruana – Parte 2

*Los Dulces de Convento




"La inmensa mayoría de conventos de monjas que proliferaron por toda Iberoamérica en los siglos XVII y XVIII realizaron colosales fortunas con diversos negocios e inversiones entre los que figuraron, desde el primer momento, la pastelería, dulcería y conservería"

Xavier Domingo.

La nueva aristocracia era golosa y las monjas traían las viejas recetas españolas que realizaban y vendían, y muchas casas conventuales preparaban platos y aún comidas enteras contratadas por quienes deseaban ofrecer banquetes. Esta actividad duró hasta bien entrado el siglo XIX.

Los conventos eran el lugar donde las acaudaladas familias de la Colonia mandaban a sus hijas para ser educadas y protegidas de los problemas del mundo, pero sin perder sus comodidades. Cada una poseía espaciosas celdas con cocina, dormitorio y baño. Abundaban las criadas indígenas y esclavas negras.

En este lugar se les enseñaba música, baile y teatro, así como a preparar todo tipo de potajes y pasteles. Aquí también se inicia un activo mestizaje con intervención de sus sirvientas, mujeres naturales de estas tierras que les enseñaron a sustituir las almendras por pepas de zapallo en el Maná; las yemas por camote en el Bienmesabe y los buñuelos, que ahora son los "Picarones"; la harina de trigo por harina de chuño (papa) en los bizcochuelos, y en las natillas por la harina de maíz. Se hicieron turrones de quihuicha con miel de abejas, Calabazate y Cabellos de ángel de calabaza madura, el Arequipa o Arequipar, dulce de cajeta hecho de leche y frutas que nace en los conventos de la ciudad de Arequipa. El Flan de leche hecho por santa Teresa de Jesús cuya receta es traída, como otras, por las monjas Carmelitas, tiene el nuevo condimento de la vainilla americana.

Sor Juana Inés de la Cruz fue un ejemplo de estas costumbres, a ella le debemos un hermoso recetario del convento de San Jerónimo en México.

Siendo los virreinatos de Perú y Méjico los principales de América, es también en estos lugares donde se practican las más exquisitas artes culinarias sobre todo en los conventos que en nuestro país fueron numerosos:

Entre los más conocidos están el Convento de la Encarnación, que se fundó en 1561 por doña Leonor Portocarrero; el Convento de Jesús María y José, fue primero una casa de refugio para jóvenes abandonadas que fundó el Beato Nicolás de Ayllón y su esposa María Jacinta Montoya. El Convento de Santa Catalina fue fundado por Doña Lucía Guerra de la Daga, como profetizara Santa Rosa de Lima. Sigue el convento de La Concepción, el de La Trinidad, el de Los Descalzos y el de Santa Clara, entre otros. En estos recintos, en los que se practicó la caridad, se educaron damas de las familias más importantes y puede afirmarse que la magnífica Repostería Colonial nació allí.

El más importante de nuestros conventos es el de Santa Catalina, "Monasterio de Monjas", de Arequipa, uno de los pocos en el mundo que incluye una verdadera ciudadela dentro de sus muros. Constituye uno de los monumentos coloniales que reúne el arte español y nativo, con extraordinarios resultados, en sus bellos muros de sillar tallado.

En general, este convento guarda impresionantes obras artísticas de estilo colonial arequipeño, con marcos y altares tallados cubiertos de pan de oro. Su colección pictórica cuenta con muestras de grandes maestros de la pintura virreinal y de autores extranjeros como Francisco de Zurbarán y Angelino Medoro.
Dentro de este lugar, que durante dos siglos albergó monjas de clausura total, se puede observar los locutorios hechos de un fino enrejado de madera por medio de los cuales, estas mujeres voluntariamente confinadas, se acercaban al mundo exterior.

Otros ambientes de este bello recinto son el Claustro de Los Naranjos; la Sala De Profundis, lugar de severo ambiente en el que se celebraban ceremonias fúnebres. La Arquería contiene una colección de pinturas del siglo XVIII que han sido continuamente restauradas. La calle Málaga, de las Tres Columnas, guarda famosas pinturas de Francisco de Zurbarán y del peruano Diego Quispe Tito.

Esta ciudadela cuenta con largas y estrechas calles pintadas en color ocre rojo de verdadero encanto con pequeñas casas que ocuparon las monjas y sus empleadas de servicio cada una de las cuales cuenta con una habitación amplia, otra para el servicio, así como una cocina con su horno y un pequeño patio, amobladas con lo indispensable admitido por el reglamento.

La inmensa cocina y otras habitaciones accesorias dan cuenta del arte culinario que allí se practicaba, con grandes hornos, filtros de piedra autóctonos, morteros, batanes y variados utensilios.

La bellísima plaza Zocodover, de neto ambiente español, con una pileta central traída de España tiene numerosas puertas finamente talladas. El claustro mayor, que es la zona de más amplia dimensión, está adornado con pinturas que describen la vida de Jesús y María y cuenta además con confesionarios comunicados con la iglesia exterior.

Todos estos monasterios nos han dejado recetarios antiguos con fórmulas secretas de los siglos XVI al XVIII que dieron origen a nuestros más importantes dulces. Algunos conventos se convirtieron en verdaderas factorías de la industria alimentaria y con ello lograron su principal fuente de ingresos: Dulces de maná, Mazapán, Ponderaciones, Alegrías, Nogales, Mostachones, Empanaditas de boda, Pastelitos de yuca, Alfajores, Rosquetes, Pasta labrada, Pestiños, Bienmesabe, Huevo chimbo, Suspiros, Buñuelos, Picarones, Frijoles Colados, Suplicaciones, Bizcochos, Cabello de ángel, Manjar blanco de yemas o de frutas, Jalea, Confites, Mermeladas, Higos y Limones calados, Guargüeros, e infinita variedad de dulces, bebidas y licores.


*Extracto del libro de autora Dulcería y Pastelería Peruana


Gloria Hinostroza 03/09/2007

viernes, agosto 31, 2007




Historia de la Gastronomía Peruana – *Dulcería y Pastelería Peruana – Parte I

La cocina precolombina no es realmente conocida en su verdadera dimensión, porque fueron muy pocos los conquistadores que tuvieron la capacidad de entender un mundo tan diferente al suyo del que sólo codiciaban sus metales preciosos.




Desde tiempos muy lejanos, los peruanos hemos sido llamados "mazamorreros". Nuestra pasión por esta delicia culinaria nos viene ancestralmente. ¿Cómo vivir sin mazamorra?

Hubo mazamorras prehispánicas. La ishkupcha o motalsa, hecha de maíz amarillo, espolvoreada con cal, y las apis, kiuma api o chankerwa, poco densas y endulzadas con frutas secas o con chancaca de la corteza tierna del maguey; otras veces con miel de molle y de algarrobo. Se hacían mazamorras de ocas y mashua, asoleadas, champu o champus de mote con frutas y lakawite api, de calabaza madura.

Al otro lado del mundo, en Europa, se extendía el consumo del azúcar que se importaba de Alejandría, India y Chipre. Debido a problemas provocados por los turcos que encarecieron estos productos, el navegante genovés Cristóbal Colón, apoyado por la Corona española, emprende el viaje que abriría una nueva ruta a las Indias, y un 12 de octubre de 1492, cuando la tripulación de las carabelas desesperaba, Rodrigo de Triana grita ¡Tierra! Pero, ¡No habían llegado a la India! ... En medio del camino se encontraron con un nuevo continente: América.

El choque cultural que se produjo entre europeos y americanos fue violento e inmediato, sobre todo en lo relacionado con la alimentación, porque si no se come no se vive. Bajo el cielo de un azul nunca visto, los españoles van descubriendo un sinfín de plantas y animales extraños: papas, camotes, ajíes, tomates, maíz, fenomenales frutas de exuberante tamaño, color, sabor y fragancias nunca antes sentidas.

La llegada de los "hombres barbados", llamados así por los naturales, produce en América una verdadera revolución cultural, ya que los credos, costumbres y leyes existentes son extirpados drásticamente. Es en este momento histórico de la llegada de Cristóbal Colón a América, cuando el activo intercambio de un sinfín de productos revoluciona la culinaria de ambos continentes.

De Europa nos trajeron el azúcar, las vides, los olivos, los cítricos, el trigo, carnes diversas y las especias, que produjeron un cambio definitivo en la culinaria local. Así como el aporte de alimentos de América al mundo fue de tal magnitud, que muchas de las cocinas más reconocidas deben su existencia a estos.

"La Cocina Española tal como la conocemos hoy, no existiría sin el aporte de productos llevados a Europa, desde lo que se llamaron las Indias. De hecho, sin las importaciones de estos productos, no existiría ninguna cocina europea. Ni franceses, ni italianos, ni alemanes o británicos, ni los españoles, pueden hoy vanagloriarse de la antigüedad de sus cocinas, porque su actual antropología culinaria y su gastronomía, deben la viabilidad de su recetario e incluso la popularidad universal de sus platos populares, más significativos, a la presencia de elementos desconocidos para ellos antes de 1492." (Xavier Domingo)

Los productos de más significado culinario que llevaron de América fueron: la papa, el maíz, tomates, camotes, boniatos, pimientos, ají o pimienta de Indias, maní, cacao, paltas, fresas, piñas, papayas y castañas, entre otros.

Cuentan las crónicas de Cieza de León:

"Por estos valles siembran los indios al maíz, y lo cogen en el año dos veces, y se da en abundancia, y en algunas partes ponen raíces de yuca, que son provechosas para hacer pan y brebaje a falta de maíz, y críanse muchas batatas dulces, que el sabor de ellas es casi como castañas; y asimismo hay algunas papas y muchos frijoles, y otras raíces gustosas. Por todos los valles de estos llanos hay también una de las singulares frutas que yo he visto, a la cual llaman pepinos, de muy buen sabor y muy olorosos algunos de ellos. Nacen asimismo gran cantidad de árboles de guayabas, y de muchas guabas y paltas, que son a manera de peras, guanábanas y caimitos y piñas de las de aquellas partes."

En el Perú precolombino, las costumbres culinarias no incluían el uso del azúcar, desconocido para los habitantes de América. Como nos cuentan los cronistas, los antiguos peruanos solo consumían ciertos tipos de azúcares procedentes de frutas y algunos otros vegetales dulces. Suplían sus requerimientos de este producto usando el sistema de cahuicharlos o sea asolearlos para aumentar sus niveles de azúcares. Así hacían que las ocas y camotes asoleados destilaran miel al asarlos.

Nos cuenta Fernández de Oviedo: "...los cuales son muy buenos cocidos, e asados tienen algo mejor sabor o de la otra manera tienen sabor a castañas muy buenas... asados e con vino, son muy buenos de noche y también en olla son buenos... aunque algo ventosos. Pero la batata es aún más delicada e melosa..."

Los frutos se secaban al sol y luego se preparaban en mazamorras dulcetes llamadas apis, algunas de las cuales aún se siguen consumiendo, siendo las más conocidas la mazamorra morada, hecha con nuestro especial maíz morado (Zea mays purple var.); la de piñas, guindones (ciruela pasa), guindas o capulí (Prunus serotina), espesadas con harina de camote, y el champú de mote, también frutado con guanábanas y piñas y ahora condimentado con especias y azúcar traídos de Oriente.

La miel de abejas o tocto era muy apreciada en el antiguo Perú y la producía una especie llamada huancayrruy tocto, carente de aguijón (Antúnez de Mayolo). Se cuenta además que hacían una deliciosa chancaca hirviendo la corteza tierna del maguey. También se extraía un jarabe dulce y rosado del fruto del molle, que al fermentar se convertía en chicha. El algarrobo (Prosopis pallida), árbol tutelar de Piura, producía una miel espesa, la popular algarrobina de nuestros días.

La cocina precolombina no es realmente conocida en su verdadera dimensión, porque fueron muy pocos los conquistadores que tuvieron la capacidad de entender un mundo tan diferente al suyo del que sólo codiciaban sus metales preciosos.

Por algunos cronistas se sabe que para los indígenas peruanos, no había ninguna distinción entre lo espiritual y lo material y el acto de comer y de beber revestía siempre, en todas las ocasiones, un aspecto calificado de religioso. "La comida, así como todo cuanto rodeaba al antiguo peruano, era sentida como algo viviente. Entre ella y el hombre se siente una afectuosa relación, casi de persona a persona". Afirma el historiador Arturo Jiménez Borja. El acto de comer y beber, revestía gran solemnidad y era un momento de amistad y comunicación. La chicha fue algo más que una bebida, era también una forma de establecer relaciones con el Todo.

En una anónima Relación de las Costumbres Antiguas de los Naturales del Perú, se menciona los problemas que ocasiona beber agua... "Pues para remediar, dice, este inconveniente y por librarse de enfermedades, inventaron el vino hecho de grano de maíz, el cual, si es simple, refresca las entrañas y el hígado, pero no limpia del todo las vascosidades. Mandaron los médicos que para que el vino tuviese los efectos que se pretendía, de lavar la vejiga y deshacer la piedra, se lindase el maíz con la saliva del hombre, que es muy medicinable. De manera que de aquí nació el mascar los niños y las doncellas el grano de maíz, y lo mascado ponerlo en vasos para que después se cociese y pasase por distintos coladores de lienzo de algodón y agua limpia, y el agua que de todo eso se exprime, sea el vino..."

Los habitantes naturales de estas tierras fueron extremadamente místicos y aún subsisten costumbres de aquellas épocas en muchos pueblos, en los que cada semana se saca en procesión al Santo Patrón de cada comunidad para que proteja sus cosechas.

El consumo de dulces empieza con la historia del hombre. Desde tiempos inmemoriales, ya en el período paleolítico inferior, los cazadores recolectaban los panales de miel silvestre como puede verse en las pinturas rupestres de la Cueva de La Araña, en Bicorp, Valencia, España.

Con el transcurrir de los tiempos se establece la apicultura y el auge del consumo de miel y cera. Hace 4,400 años en la era de los faraones, en Egipto, se encuentran las primeras representaciones del cuidado y cría de las abejas y el primer tratado de apicultura. Los griegos heredan estos conocimientos y más tarde los romanos incluyen en diversos potajes la miel de abejas para variadas formas de conservación de alimentos, glasear carnes de caza y sobre todo, jamones. Además se endulzaba el vino y se hacía mermeladas de frutas.

Hay también relatos bíblicos que mencionan la miel como parte de muchas preparaciones y en China y Medio Oriente, la incluyen en sus refinados potajes desde tiempos remotos. "Los antiguos conocieron el azúcar como resina de las cañas, que la brotaron en lágrimas". Dice Antonio León Pinelo.

El azúcar se empezó a usar en la Edad Media y se extendió a todos los estratos sociales, así como las perfumadas especias que venían de Oriente. El consumo de especias y azúcar daba a las familias fama y prestigio y en las recepciones se hacía gran ostentación y derroche de estos productos, además se les atribuía efectos medicinales.

En el siglo VIII d.C., los árabes invadieron España y se apoderaron de la mayor parte de su territorio convirtiéndola en un estado musulmán poderoso que, durante el reinado de Abderramán II, alcanzó los mayores niveles artísticos y culturales con un refinamiento que pocas culturas han alcanzado después.

La cocina española adquiere niveles artísticos con este mestizaje hispano-musulmán que introduce el gusto por las especias y el azúcar, que se apodera de los paladares europeos provocando una intensa demanda que encarece estos productos y despierta la codicia de los mandatarios españoles. La epopeya de Colón es así apoyada por los Reyes Católicos, atendiendo a la fiebre que produjo en Europa el consumo del azúcar y especias, productos que alcanzaron mayores precios que las más finas joyas.

Se traía el clavo de olor de Ternate y Tidore, en las Molucas; la canela de Ceilán; de Banda la nuez moscada y la pimienta.

Entre las especias y aromas más utilizadas por el anónimo autor del Libre de Sent Sovi y que conforman lo que podríamos llamar "el sabor de la Edad Media", figuran: la albahaca, la canela, el cardamomo, el culantro, el clavo de olor, el comino, el tomillo, el hinojo, la galanga, el jengibre, el hisopo, el perejil, la hierbaluisa, el romero, la menta, la mostaza, la nuez moscada, el orégano, la pimienta blanca y negra, la ruda, el azafrán, y la salvia. En el recetario de Ruperto de Nola (cocinero mayor del rey Fernando o Hernando de Nápoles), abunda el perejil, la miel, la menta, el clavo, el culantro, la pimienta, la salvia, la borraja, el romero, la moscada, la grana del paraíso, la mejorana y el jengibre.

En aquel entonces, al llegar los europeos, las feraces tierras americanas ofrecían excelentes condiciones para el sembrío de muchas semillas de alimentos del Viejo Mundo. Cuentan los cronistas que en 1506, Pedro de Arranca trajo las primeras cañas de azúcar a La Española (hoy compartida por Haití y República Dominicana). Pronto América se convirtió en la principal abastecedora de azúcar para Europa, lo que atrajo a muchísimos colonos de todos los países del mundo que amasaron enormes fortunas y procuraron grandes ingresos a la Corona española.

Los cultivos de Centroamérica, produjeron mejores cosechas que en su tierra de origen debido a la calidad de la tierra y el clima de abundantes lluvias. Cuenta Bernabé Cobo que La Española fue el primer lugar en el que se sembró la caña de azúcar.

Según León Pinelo los principales lugares en los que se sembró este codiciado producto fueron las Islas de Barlovento, Cuba y en particular La Española. En el Virreinato de Nueva España, Guatemala, Méjico, Michoacán, Oaxaca y Puebla. En el Virreinato de Nueva Granada, Audiencia de Santa Fe de Bogotá, distrito de Tunya, Cáceres y la ciudad de Pamplona. En el Virreinato del Perú, en Trujillo, Chicama, Zaña. En Lima, en Huarmey y Barranca; en Nazca; en Arequipa, en Camaná; en Moquegua; en Cuzco, en Yucay. En Huánuco, en Ninacaca, Apurímac y Abancay.

La primera fábrica de azúcar en el Nuevo Mundo se inauguró en 1641, en Barbados.

Cuenta el historiador y tradicionista peruano, Ricardo Palma, que: "Fue don Diego de Mora, uno de los fundadores de Trujillo y su primer gobernador, riquísimo encomendero de Huanchaco y Chicama y primer hacendado, que implantó el trapiche y elaboró azúcar en el Perú, después de haber hecho traer de Méjico caña para sus plantaciones." En otra versión el cronista, Garcilaso de la Vega dice: "El primer ingenio que se plantó en el Perú fue en tierras de Huanuco, por un caballero que no conocía..."

Después del descubrimiento de Colón, llegaron a América miles de hombres de todas las razas que produjeron un enorme intercambio de costumbres entre aquellos que traían su cultura: música, bailes, usos y preferencias culinarias y las establecidas entre los antiguos peruanos.

Es así como la Pastelería Peruana, propiamente dicha, se inicia con la llegada de los españoles a estas tierras, al introducir el azúcar y las especias sin las cuales no hubiera sido posible su existencia

*Extractos del libro de la autora Pastelería Peruana

Gloria Hinostroza 31/08/2007

sábado, agosto 25, 2007

Historia de la Gastronomía Peruana – Cocina Norteña – Las Recetas


El Ají de Pato



Es un plato exquisito y digno de los más refinados paladares. Se prepara con pechugas de pato maceradas en chicha de jora fuerte y cocidas en jugo de naranjas, crema de ají y vino.

Chepén, en donde nació este plato, es un antiguo pueblo norteño cuyo nombre proviene de la voz yunga chep que significa "nacido del polvo".

La Cocina Norteña incluye el pato en muchas preparaciones: Cebiche de Pato, Escabeche de Pato, Arroz con Pato, Ají de Pato, entre otras.

El pato peruano o ñuñuma, que era más fornido que el europeo, se consumía en épocas precolombinas en diversos potajes: uchus, waikas o platos a base de ají y carnes, sopas y otros preparados.


*Ají de Pato


Tiempo de preparación: 30 Minutos
Tiempo de cocción: 3 1/2 Horas


Ingredientes:


1 Pato embuchado de 3 kilos aproximadamente
2 Naranjas de jugo
1/2 Cuchda. Pimienta molida
1/2 Cuchda. Cominos molidos
3/4 Taza Aceite de oliva
50 Gramos Ajos pelados
2 Vasos Vino blanco seco
1/2 Kilo Ají amarillo fresco
1 Taza Caldo oscuro o cubito
100 Gramos Naranjitas chinas frescas
1 Taza Azúcar


Preparación:


1- Cortar el pato en cuatro (dos pechugas y dos piernas) y sazonarlo con sal, pimienta, cominos, una cucharada de ajos molidos y cáscara y jugo de la naranja. Dejar marinar diez minutos.

2- Calentar 1/4 de taza de aceite y freír las presas hasta que estén bien doradas, entonces agregar un vaso de vino y los jugos en que se marinó la carne. Tapar y cocer a fuego suave durante 2 1/2 horas.

3- Al término de la cocción, dejar enfriar para deshuesar. Poner los huesos en la misma olla y agregarle el vino, así como el cubito de carne y cocer a fuego lento. Luego colar y retirar el exceso de grasa del caldo.

4- Aparte sacar las pepas al ají y ponerlo a cocer en poca agua, escurrir y retirar la cascarita para luego licuarlo.

5- Freír en aceite dos cucharadas de ajos molidos hasta que se pongan amelcochados, entonces agregar el caldo de pato y el ají molido. Sumergir las presas y hervir por unos minutos.

6- Servir colocando la salsa en el fondo de un plato, encima una presa deshuesada cortada en tajadas y adornada con naranjitas en almíbar y yucas fritas al hilo.

Para hacer Naranjitas en almíbar: Lavar las naranjas, cortarlas por la mitad y ponerlas a hervir con un poco de agua. Cuando la fruta esté cocida, agregar el azúcar y dejar tomar punto.

Las Yucas al hilo se hacen sancochándolas, dejándolas enfriar para cortarlas muy finas a lo largo, luego se fríen en aceite caliente.


*Del libro Cocina Limeña de la autora

Gloria Hinostroza 25/08/2007